27 AÑOS DANDO CLASES DE RELIGIÓN
UN CAMINO NUEVO SE ABRE EN MI VIDA DESPUÉS DE 27 AÑOS COMO PROFESORA DE RELIGIÓN
DE MIS AMIGOS MÁS QUE DE MIS MAESTROS
PERO DE MIS ALUMNOS HE APRENDIDO MÁS QUE DE TODOS
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viernes, 17 de mayo de 2013
lunes, 19 de noviembre de 2012
DESCUBRIMIENTO DEL CUERPO DEL APÓSTOL SANTIAGO
El lugar donde Atanasio y Teodoro enterraron al Apóstol, Libredón, quedo en el olvido .
Cuando el año 813, reinandado en el poco espacio de la Hispania cristiana, Alfonso II, el Castro, un ermitaño llamado Pelayo, vivía en el bosque Libradón.

El ermitaño llamado Pelayo, observa varias noches una peculiar caída de estrellas sobre unas tierras situadas en el bosque Libredón. Las estrellas se posaban siempre sobre un monticulo del bosque, siempre el mismo.
Sorprendido busca al obispo del lugar, cuya sede era Iria Flavia, llamado Teodomiro, para contarle tan extraño suceso.
Este obispo se dirigió al lugar donde pudo contemplar él mismo el fenómeno.
Teodomiro, después de estar tres días ayunando y rezando mando excavar en el lugar donde se posaban las estrellas.

Allí fue donde encontraron un sepulcro de piedra en el que reposaban tres cuerpos que serían identificados como el Apóstol Santiago y sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio.
Evidentemente el obispo Teodomiro era conocedor de las distintas tradiciones orales y escritas que hablaban de la presencia evangelizadora de Santiago y de cómo sus restos reposaban en nuestra tierra.
Decidió trasladar su rresidecia al lugar donde encontraron el cuerpo.
Algo extraordinario encontró para querer ser enterrado allí y no en Iria, de donde era obispo y donde estaban enterrados todos sus predecesores.
Construyó la primera basílica jacobea en un lugar con restos arqueológicos mucho más antiguos que acreditan la realidad histórica del descubrimiento de un sepulcro, en el siglo IX, en lo que ahora es Compostela, cuya significación religiosa fue extraordinaria.
Este acontecimiento ocurrió el 25 de julio.
El obispo reconoció este hecho como un milagro e informó al rey astur, Alfonso II el Casto, que al conocer la noticia se traslada con su corte al lugar del descubrimiento, convirtiendose en el primer peregrino.

Alfoso II ordenó la construcción de una capilla en el lugar, llamada Atealtares, y u monasterio que encomedó da los beedictinos.
Antealtares, estaba en un espacio hoy coincidente con el centro de la plaza de A Quintana.
El obispo falleció, como queda dicho, el día 20 de octubre del año 847, y fue sepultado junto al Templo Apostólico por él construido, sepultura que parece que fue reubicada por Pedro de Mezonzo con la construcción de la nueva Basílica de Alfonso III, que quedó oculta en el subsuelo de la catedral románica y descubierta con las excavaciones arqueológicas del siglo XX, siendo después reubicada su lápida en el ala sur de la catedral, próxima al area del subsuelo en que fue encontrada, como homenaje al obispo que descubrió el sepulcro de Santiago y fundó la ciudad de Compostela

Y el encuentro de su lauda sepulcral y su inscripción nos resuelve la fecha de su muerte, ignorada hasta entonces, como prueba irrefutable de su vida, el 20 de octubre de 847, acorde con la referencia del Cronicón Iriense, que sitúa su muerte bajo el reinado de Ramiro I (842-850).
El lugar se convirtió gradualmente en un importante lugar de peregrinaje, siendo el mismo rey el primer peregrino, pasando así a la historia.

Esta historia está recogida en un escrito de 1077 conocido por la Concordia de Antealtares. Dice el texto:
" No hay duda alguna y para algunos es claro, como el testimonio del Papa León, que el bienaventurado Apóstol Santiago, degollado en Jerusalén y llevado por sus discípulos a Joppe (Haifa), y después de algún tiempo fue trasladado por el mar al extremo de Hispania, guiado por la mano de Dios, y fue sepultado en el extremo de Gallecia permaneciendo oculto mucho tiempo. Pero como la luz en las tinieblas, o una candela bajo el celemín no pueden permanecer mucho tiempo, con la ayuda de la divina providencia, en tiempo del serenísimo rey don Alfonso, llamado el Casto, un anacoreta de nombre Pelayo, que vivía cercano del sepulcro del Apóstol, tuvo en principio una revelación por medio de Ángeles: después se manifiesta como muchas lucecitas a los fieles que estaban en las iglesias de San Félix de Lovio; los que buscando consejo, visitaron al obispo de Iria Teodomiro y le contaron la visión. El cual, después de un ayuno de tres días, con gran cantidad de fieles, encontró el sepulcro del bienaventurado Apóstol, cubierto con piedras de mármol. Y, lleno de enorme alegría llamó enseguida al citado religiosísimo rey; el cual como era guardador de la castidad y amador de la santidad se apresuró a construir de momento una iglesia en honor del mismo Apóstol…
Esta capilla fue seguida por una primera iglesia el año 829.
Alfoso III , en el 899, mandó construir una iglesia prerrománica, una iglesia más amplia para dar cabida a todos los que llegaban a rezar ante el Apostol.
Almanzor, en 997, llegó a Santiago y asoló todo lo que encontró a su paso. En un gesto de genosidad solo respeto las reliquias del Apóstol.

El obispo Pedro de Mezonzo con la ayuda del rey Bermudo II de León, recostruyó el templo.

La ciudad y el santuario pronto se recuperó, los peregrinos y las limosnas llegaron de toda Europa.
Esta iglesia también se hizo pequeña.
Finalmente se inició en 1075 bajo el reinado de Alfonso VI la construcción de la Catedral de Santiago de Compostela.
Reconocimiento del hallazgo de los restos por León XIII
Estudios arqueológicos han demostrado que Compostela era una necrópolis precristiana, pero jamás se han practicado investigaciones científicas sobre los restos que custodian los muros de la Catedral, hasta el punto de que algunos investigadores incluso han atribuido tales reliquias óseas a Prisciliano de Ávila, el obispo hispano acusado de herejía.
Sin embargo, la historia de los huesos del Apóstol no acaba aquí. Una vez descubiertas y honradas con un templo cristiano, las reliquias no pararon quietas mucho tiempo. Según la tradición oral, en el siglo XVI tuvieron que ser escondidas para evitar la profanación de los piratas que amenazaron la ciudad compostelana tras desembarcar en el puerto de A Coruña (mayo de 1589).

Las excavaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX, al perderse la pista de los restos de Santiago, revelaron la existencia de un escondite -dentro del ábside, detrás del altar principal, pero fuera del edículo que habían construido los discípulos- de 99 centímetros de largo y 30 de ancho, donde se ocultaron, y se perdieron, durante años, los huesos del Apóstol.
En 1884 el papa León XIII reconoció oficialmente este segundo hallazgo.

Como a su vez hay una Lauda Sepulcral del Obispo Teodomiro datada en el año 847.
Cuando el año 813, reinandado en el poco espacio de la Hispania cristiana, Alfonso II, el Castro, un ermitaño llamado Pelayo, vivía en el bosque Libradón.
El ermitaño llamado Pelayo, observa varias noches una peculiar caída de estrellas sobre unas tierras situadas en el bosque Libredón. Las estrellas se posaban siempre sobre un monticulo del bosque, siempre el mismo.
Sorprendido busca al obispo del lugar, cuya sede era Iria Flavia, llamado Teodomiro, para contarle tan extraño suceso.
Este obispo se dirigió al lugar donde pudo contemplar él mismo el fenómeno.
Teodomiro, después de estar tres días ayunando y rezando mando excavar en el lugar donde se posaban las estrellas.
Allí fue donde encontraron un sepulcro de piedra en el que reposaban tres cuerpos que serían identificados como el Apóstol Santiago y sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio.
Evidentemente el obispo Teodomiro era conocedor de las distintas tradiciones orales y escritas que hablaban de la presencia evangelizadora de Santiago y de cómo sus restos reposaban en nuestra tierra.
Decidió trasladar su rresidecia al lugar donde encontraron el cuerpo.
Algo extraordinario encontró para querer ser enterrado allí y no en Iria, de donde era obispo y donde estaban enterrados todos sus predecesores.
Construyó la primera basílica jacobea en un lugar con restos arqueológicos mucho más antiguos que acreditan la realidad histórica del descubrimiento de un sepulcro, en el siglo IX, en lo que ahora es Compostela, cuya significación religiosa fue extraordinaria.
Este acontecimiento ocurrió el 25 de julio.
El obispo reconoció este hecho como un milagro e informó al rey astur, Alfonso II el Casto, que al conocer la noticia se traslada con su corte al lugar del descubrimiento, convirtiendose en el primer peregrino.
Alfoso II ordenó la construcción de una capilla en el lugar, llamada Atealtares, y u monasterio que encomedó da los beedictinos.
Antealtares, estaba en un espacio hoy coincidente con el centro de la plaza de A Quintana.
El obispo falleció, como queda dicho, el día 20 de octubre del año 847, y fue sepultado junto al Templo Apostólico por él construido, sepultura que parece que fue reubicada por Pedro de Mezonzo con la construcción de la nueva Basílica de Alfonso III, que quedó oculta en el subsuelo de la catedral románica y descubierta con las excavaciones arqueológicas del siglo XX, siendo después reubicada su lápida en el ala sur de la catedral, próxima al area del subsuelo en que fue encontrada, como homenaje al obispo que descubrió el sepulcro de Santiago y fundó la ciudad de Compostela

Y el encuentro de su lauda sepulcral y su inscripción nos resuelve la fecha de su muerte, ignorada hasta entonces, como prueba irrefutable de su vida, el 20 de octubre de 847, acorde con la referencia del Cronicón Iriense, que sitúa su muerte bajo el reinado de Ramiro I (842-850).
El lugar se convirtió gradualmente en un importante lugar de peregrinaje, siendo el mismo rey el primer peregrino, pasando así a la historia.
Esta historia está recogida en un escrito de 1077 conocido por la Concordia de Antealtares. Dice el texto:
" No hay duda alguna y para algunos es claro, como el testimonio del Papa León, que el bienaventurado Apóstol Santiago, degollado en Jerusalén y llevado por sus discípulos a Joppe (Haifa), y después de algún tiempo fue trasladado por el mar al extremo de Hispania, guiado por la mano de Dios, y fue sepultado en el extremo de Gallecia permaneciendo oculto mucho tiempo. Pero como la luz en las tinieblas, o una candela bajo el celemín no pueden permanecer mucho tiempo, con la ayuda de la divina providencia, en tiempo del serenísimo rey don Alfonso, llamado el Casto, un anacoreta de nombre Pelayo, que vivía cercano del sepulcro del Apóstol, tuvo en principio una revelación por medio de Ángeles: después se manifiesta como muchas lucecitas a los fieles que estaban en las iglesias de San Félix de Lovio; los que buscando consejo, visitaron al obispo de Iria Teodomiro y le contaron la visión. El cual, después de un ayuno de tres días, con gran cantidad de fieles, encontró el sepulcro del bienaventurado Apóstol, cubierto con piedras de mármol. Y, lleno de enorme alegría llamó enseguida al citado religiosísimo rey; el cual como era guardador de la castidad y amador de la santidad se apresuró a construir de momento una iglesia en honor del mismo Apóstol…
Esta capilla fue seguida por una primera iglesia el año 829.
Alfoso III , en el 899, mandó construir una iglesia prerrománica, una iglesia más amplia para dar cabida a todos los que llegaban a rezar ante el Apostol.
Almanzor, en 997, llegó a Santiago y asoló todo lo que encontró a su paso. En un gesto de genosidad solo respeto las reliquias del Apóstol.

El obispo Pedro de Mezonzo con la ayuda del rey Bermudo II de León, recostruyó el templo.

La ciudad y el santuario pronto se recuperó, los peregrinos y las limosnas llegaron de toda Europa.
Esta iglesia también se hizo pequeña.
Finalmente se inició en 1075 bajo el reinado de Alfonso VI la construcción de la Catedral de Santiago de Compostela.
Reconocimiento del hallazgo de los restos por León XIII
Estudios arqueológicos han demostrado que Compostela era una necrópolis precristiana, pero jamás se han practicado investigaciones científicas sobre los restos que custodian los muros de la Catedral, hasta el punto de que algunos investigadores incluso han atribuido tales reliquias óseas a Prisciliano de Ávila, el obispo hispano acusado de herejía.
Sin embargo, la historia de los huesos del Apóstol no acaba aquí. Una vez descubiertas y honradas con un templo cristiano, las reliquias no pararon quietas mucho tiempo. Según la tradición oral, en el siglo XVI tuvieron que ser escondidas para evitar la profanación de los piratas que amenazaron la ciudad compostelana tras desembarcar en el puerto de A Coruña (mayo de 1589).

Las excavaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX, al perderse la pista de los restos de Santiago, revelaron la existencia de un escondite -dentro del ábside, detrás del altar principal, pero fuera del edículo que habían construido los discípulos- de 99 centímetros de largo y 30 de ancho, donde se ocultaron, y se perdieron, durante años, los huesos del Apóstol.
En 1884 el papa León XIII reconoció oficialmente este segundo hallazgo.
Como a su vez hay una Lauda Sepulcral del Obispo Teodomiro datada en el año 847.
sábado, 16 de junio de 2012
SANTIAGO VUELVE A JERUSALÉN
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Regresa a Palestina entre los años 42 y 44, siguiendo la via romana de Lugo para embarcar en el Mediterraneo pasando po Lugo y Zaragoza.
SANTIAGO VUELVE A JERUSALÉN
Tras reclutar a los siete varones apostólicos, que fueron ordenados obispos en Roma por San Pedro y recibieron la misión de evangelizar en Hispania, el apóstol Santiago regresó a Jerusalén, según los textos apócrifos, para, junto a los grandes discípulos de Jesús, acompañar a la Virgen en su lecho de muerte.
Los supuestos testamentos relatan que, antes de morir, María recibió la visita de Jesús resucitado, a quién le pidió pasar sus últimos días rodeada de los apóstoles, que se encontraban dispersos por todo el mundo.
Se integra en el grupo de los Doce desempeñando un papel importante.
Allí fue torturado y decapitado en el año 42.

Santiago fue ejecutado durante la persecución religiosa iniciada por Herodes Agripa, para acallar las protestas de las autoridades judias.

Su martirio fue el único recogido en los Hechos de los Apóstoles.

Según una tradición sus discípulos, recogieron el cuerpo y lo llevaron al puerto de Jope, en una embarcación de piedra por todo el Mediterráneo.
Fueron estos siete discípulos, relata la leyenda, los que, tras escaparse aprovechando la oscuridad de la noche, trasladaron el cuerpo del apóstol Santiago en una barca hasta Galicia, adonde arribaron a través del puerto de Iria Flavia (actual Padrón)..

Milagros del viaje

- Vientos propicios que hacen que en solo siete días lleguen a Padrón
- una roca -que fue cediendo y cediendo, hasta convertirse en el Sarcófago Santo-

Los dicípulos buscan un lugar apropiado para enterrar el cuerpo del Apóstol.
Hablan con la reina Lupa, que entonces dominaba desde su castillo las tierras donde ahora se asienta Compostela, y solicitarle a la poderosa monarca pagana tierras para sepultar a Santiago.
La reina acusó a los recién llegados de pecar de soberbia y los envió a la corte del vecino rey Duyos, enemigo del cristianismo, que acabó encerrándolos.

- Un angel abre las rejas y escapan y al cruzar el puente del rio Tambre se derrumba el puente muriendo los perseguidores.
Vuelven otra vez a ver a la reina Lupa, por segunda vez intenta dehacerse de ellos.
- Los bueyes que les facilitó la reina para guiar el carro que transportaría el cuerpo de Santiago a Compostela resultaron ser toros salvajes que, sin embargo, también milagrosamente, fueron amansándose solos a lo largo del camino.


A este lugar, testigo de tantos prodigios , los discipulos de Santiago lo llamaron PICO SACRO.
Lupa, atónita ante tales episodios, se rindió a los varones y se convirtió al cristianismo, mandó derribar todos los lugares de culto celta y cedió su palacio particular para enterrar al Apóstol.
El lugar se llamaba Libredón
En el mismo lugar años más tarde fueron enterrado sus dicípulos.
Herodes Agripa, rey de Judea (Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande, lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer apóstol en verter su sangre por Jesucristo.
Regresa a Palestina entre los años 42 y 44, siguiendo la via romana de Lugo para embarcar en el Mediterraneo pasando po Lugo y Zaragoza.
SANTIAGO VUELVE A JERUSALÉN
Tras reclutar a los siete varones apostólicos, que fueron ordenados obispos en Roma por San Pedro y recibieron la misión de evangelizar en Hispania, el apóstol Santiago regresó a Jerusalén, según los textos apócrifos, para, junto a los grandes discípulos de Jesús, acompañar a la Virgen en su lecho de muerte.
Los supuestos testamentos relatan que, antes de morir, María recibió la visita de Jesús resucitado, a quién le pidió pasar sus últimos días rodeada de los apóstoles, que se encontraban dispersos por todo el mundo.
Su hijo le permite que sea ella misma, a través de apariciones milagrosas, la que avise a los discípulos y, de esta forma, la Virgen se hace presente sobre un pilar de Zaragoza frente al apóstol Santiago y los siete varones, episodio hoy venerado en la basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Se integra en el grupo de los Doce desempeñando un papel importante.
Allí fue torturado y decapitado en el año 42.

Santiago fue ejecutado durante la persecución religiosa iniciada por Herodes Agripa, para acallar las protestas de las autoridades judias.
Su martirio fue el único recogido en los Hechos de los Apóstoles.

Según una tradición sus discípulos, recogieron el cuerpo y lo llevaron al puerto de Jope, en una embarcación de piedra por todo el Mediterráneo.
Fueron estos siete discípulos, relata la leyenda, los que, tras escaparse aprovechando la oscuridad de la noche, trasladaron el cuerpo del apóstol Santiago en una barca hasta Galicia, adonde arribaron a través del puerto de Iria Flavia (actual Padrón)..

Milagros del viaje
- Vientos propicios que hacen que en solo siete días lleguen a Padrón
- una roca -que fue cediendo y cediendo, hasta convertirse en el Sarcófago Santo-

Los dicípulos buscan un lugar apropiado para enterrar el cuerpo del Apóstol.
Hablan con la reina Lupa, que entonces dominaba desde su castillo las tierras donde ahora se asienta Compostela, y solicitarle a la poderosa monarca pagana tierras para sepultar a Santiago.
La reina acusó a los recién llegados de pecar de soberbia y los envió a la corte del vecino rey Duyos, enemigo del cristianismo, que acabó encerrándolos.
- Un angel abre las rejas y escapan y al cruzar el puente del rio Tambre se derrumba el puente muriendo los perseguidores.
Vuelven otra vez a ver a la reina Lupa, por segunda vez intenta dehacerse de ellos.
- Los bueyes que les facilitó la reina para guiar el carro que transportaría el cuerpo de Santiago a Compostela resultaron ser toros salvajes que, sin embargo, también milagrosamente, fueron amansándose solos a lo largo del camino.

A este lugar, testigo de tantos prodigios , los discipulos de Santiago lo llamaron PICO SACRO.
Lupa, atónita ante tales episodios, se rindió a los varones y se convirtió al cristianismo, mandó derribar todos los lugares de culto celta y cedió su palacio particular para enterrar al Apóstol.
El lugar se llamaba Libredón
En el mismo lugar años más tarde fueron enterrado sus dicípulos.
Herodes Agripa, rey de Judea (Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande, lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer apóstol en verter su sangre por Jesucristo.
domingo, 25 de julio de 2010
25 DE JULIO: SANTIAGO APÓSTOL
Felicidades para todos los que llevan su nombre.
Apóstol de Jesús "Santiago, el Hijo de Zebedeo o el Mayor", era el hermano mayor de Juan, ambos originarios de Betsaida habitaban en la cercana Cafarnaún, trabajando en el negocio familiar de pesca en las riberas del Lago de Genesaret o Tiberiades; pertenecían, pues, a una familia de modestos propietarios con su padre Zebedeo.
Estaban asociados con otra pareja de hermanos, Pedro y Andrés en la industria de la pesca del lago para cuyo trabajo contaban con empleados ocasionales. De este círculo de pescadores Jesús se llevó sus cuatro primeros discípulos: Pedro y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan.
De caracter ardiente y expansivo se ganó el nombre de "hijo del trueno"
Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Jesús y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con Juan y Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la transfiguración y estuvo también el huerto de Getsemaní.
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
Santiago, apasionado e impetuoso, formó parte del grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén y, en su labor evangelizadora, se le adjudicó, según las tradiciones medievales, el territorio peninsular español, concretamente la región del noroeste, conocida entonces como Gallaecia.
Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.
Última de las istruccioes antes de subir al cielo fue:

«Recibiréis –les dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra».
Según una tradición medieval, tras el Pentecostés ,hacia 33 d. C.
Los apóstoles son enviados a anunciar el Menaje de Jesús fuera de Jerusalén.
Santiago tenía que cruzar el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en la Hispania, España y Portugal.
Tres versiones de su llegada a Hispaia
1 Su llegada a Gallaecia, a la que habría llegado tras pasar las Columnas de Hércules. Siguió bordeando la Bética y la deshabitada costa de Portugal.
2 Otras tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual La Coruña.
3 Una tercera versión postula su llegada a Carthago Nova (actual Cartagena, por el barrio de Santa Lucía), de donde partiría hacia el norte.
Pero teniedo en cuenta que los barcos salian del puerto de Jope cruzaba todo el Mar Mediterraneo hasta el final, y llegaban al puerto de Tarsis.

Tarsis, ubicada en España, en el otro extremo del Mediterráneo.
Santiago llegaría a Hispania, Tarsis, y que, a continuación siguió su labor evagelizadora por Coimbra y Braga.
A continuación pasó después a Iria Flavia, el Finisterre hispánico
Probablemente llegó a España en el año 41 y permaneció en ella hasta fines del año 42.
Según la tradición estuvo dos años en uestra tierra.
Regresa a Palestina entre los años 42 y 44, siguiendo la via romana de Lugo para embarcar en el Mediterraneo pasando po Lugo y Zaragoza.
LA VIRGEN MARÍA VISTA SANTIAGO
Santago abatido y entristecido por el poco éxito que había tenido e su misión y pensando abandonar. La Virgen se aparecció en carne mortal, para darle animo y asegurarle que la semilla sembrada por él en Hispania daría abundante frutos.

La aparición de María a Santiago se habría producido sobre un pilar en Caesaraugusta (actual Zaragoza), columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa..
El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez.

Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La presencia milagrosa de la Virgen dio origen al culto de La Virgen del Pilar.

Queda como testigo el pilar
Cuando el 25 de julio cae en domingo, se celebra el Año Santo Jacobeo.
Según la tradición pareda que nació e un lugar cercano a Nazaret llamado Yatia
Estaban asociados con otra pareja de hermanos, Pedro y Andrés en la industria de la pesca del lago para cuyo trabajo contaban con empleados ocasionales. De este círculo de pescadores Jesús se llevó sus cuatro primeros discípulos: Pedro y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan.
LAGO DE TIBERIADES
Santiago, gozaba de especial confianza y relación con Jesús, como uno de los discípulos básicos, destacándose con Pedro y Juan del resto de los discípulos, obteniendo el puesto de testigo privilegiado en los momentos más importantes. El mismo Jesús apodó a Santiago y a Juan con el sobrenombre de "hijos del trueno" (Mc, 3, 17). De caracter ardiente y expansivo se ganó el nombre de "hijo del trueno"
Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Jesús y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con Juan y Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la transfiguración y estuvo también el huerto de Getsemaní.
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
PRENDIMIENTO DE JESÚS
También formó parte del grupo restringido que fue testigo de su último milagro, su aparición ya resucitado a orillas del lago de Tiberíades.
Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.
Última de las istruccioes antes de subir al cielo fue:
«Recibiréis –les dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra».
Según una tradición medieval, tras el Pentecostés ,hacia 33 d. C.
Los apóstoles son enviados a anunciar el Menaje de Jesús fuera de Jerusalén.
Santiago tenía que cruzar el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en la Hispania, España y Portugal.
Tres versiones de su llegada a Hispaia
1 Su llegada a Gallaecia, a la que habría llegado tras pasar las Columnas de Hércules. Siguió bordeando la Bética y la deshabitada costa de Portugal.
2 Otras tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual La Coruña.
3 Una tercera versión postula su llegada a Carthago Nova (actual Cartagena, por el barrio de Santa Lucía), de donde partiría hacia el norte.
Pero teniedo en cuenta que los barcos salian del puerto de Jope cruzaba todo el Mar Mediterraneo hasta el final, y llegaban al puerto de Tarsis.
Tarsis, ubicada en España, en el otro extremo del Mediterráneo.
Santiago llegaría a Hispania, Tarsis, y que, a continuación siguió su labor evagelizadora por Coimbra y Braga.
A continuación pasó después a Iria Flavia, el Finisterre hispánico
Probablemente llegó a España en el año 41 y permaneció en ella hasta fines del año 42.
Según la tradición estuvo dos años en uestra tierra.
Regresa a Palestina entre los años 42 y 44, siguiendo la via romana de Lugo para embarcar en el Mediterraneo pasando po Lugo y Zaragoza.
LA VIRGEN MARÍA VISTA SANTIAGO
Santago abatido y entristecido por el poco éxito que había tenido e su misión y pensando abandonar. La Virgen se aparecció en carne mortal, para darle animo y asegurarle que la semilla sembrada por él en Hispania daría abundante frutos.

La aparición de María a Santiago se habría producido sobre un pilar en Caesaraugusta (actual Zaragoza), columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa..
El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez.

Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La presencia milagrosa de la Virgen dio origen al culto de La Virgen del Pilar.
Queda como testigo el pilar
Cuando el 25 de julio cae en domingo, se celebra el Año Santo Jacobeo.
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